La aireación de los viñedos a casi 900 metros de altura sobre suelos frescos de buen drenaje aportan su impronta. A la casta Albillo Real los sanmartineños la llaman Tempranales, por su pronta maduración. Se prensan los racimos enteros y se encuban hasta que arranca de forma natural la fermentación con las levaduras de la propia uva, durante tres semanas. Posteriormente, se lleva a cabo una crianza de 6 meses en barricas usadas de roble francés de 300 y 500 litros de capacidad, dónde se realizan batônages en luna llena. Un 30% se elaboró sin sulfitos realizando la maloláctica, aportando al vino mayor clamosidad. Tras el frío del invierno, necesario para la limpieza natural, se embotella sin filtrar ni clarificar.
Gran Viña de Madrid. XXXII Edición Viña de Madrid

